domingo, 29 de junio de 2014

MENTIRA Y AUTOESTIMA





Llevados por la inseguridad y desconfianza en nuestra capacidad de ser aceptados tal como somos, podemos caer en la tentación de adornar aquí y allá nuestra historia y nuestras habilidades de forma que causemos una impresión favorable en las demás personas. Un ladrón podrá aseverar más robos de los que realmente ha hecho si tiene que presumir delante de los compañeros carcelarios, o se pueden haber realizado más proezas sexuales de las habidas entre un grupo de hombres que se retan en su capacidad viril, o una madre puede hacer que su hijo mejore las las notas y apruebe cursos con fin de que aparezca como una madre exitosa con un hijo bien educado.
Mentir es un recurso fácil de valer sin tener que pasar por esfuerzos ni penurias, aunque el precio que se corre es la posibilidad de ser descubierto. En esto sucede algo similar a la persona que lanza rumores falsos para disminuir a las personas que envidia: puede ser descubierto y la conducta desvelada, ir en su contra desprestigiándolo ante a los que quería influir.
Mientras que la persona sincera no tiene que vigilar la versión que da de sus anécdotas y los episodios vividos, porque los transcribe al dictado de su memoria, en cambio el mentiroso debe controlar qué versión da de su historia, para que resulte coherente con la escuchada por cada persona ante la que ha presumido.
Cuanto más se cae en la tentación de mentir más difícil es controlar la abundante base de datos de las versiones dadas y más imposible resulta comentar, repetir o seguir con coherencia lo novelado, de forma que los detalles chirrían y de pronto un personaje famoso es novio de una prima mientras que antes lo era de una hermana, estuvimos dos años estudiando en el extranjero mientras que esos mismos años estudiamos un Master de prestigio en la localidad donde vivimos, conocemos a quien luego resulta que no nos conoce, etc. .
El hábito se mentir se puede transformar en un trastorno de la personalidad que podríamos llamar 'seudologia fantástica' que es una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia en base a causar una impresión de admiración en los espectadores.
Este afán por impresionar esta basado en la imperiosa necesidad de resultar valiosos e geniales por medios tramposos ya que por los naturales de la simpatía y ser espontáneos dudamos el poder conseguirlos.
Refleja, por un lado, la ambición de ser dignos de amor y "ojito derecho" de los demás como antes de ser destronamos por el proceso de maduración lo éramos de los padres; por otro lado, se pone de manifiesto nuestra profunda duda de no ser dignos en base a la distancia, la dureza, el aislamiento y la falta de adaptación que sufrimos, que asemejan pruebas de algún tipo de minusvalía.
El mentiroso fantasioso coge el atajo de robar atención y aprecio por la vía del fácil engaño (las palabras son cómodos sustitutos de los hechos) en vez de por su Ser-sincero, tal vez mucho mas modesto de lo que su ambición soporta.
No se conforma con ser una persona cualquiera -tal vez se vería a sí misma con excesivo desarraigo-, sino que desea ser siempre una personalidad de primera magnitud, de esas que los demás admiramos embelesados y envidiosos.
También mintiendo sobre lo que hacemos llevamos a cabo algo que proporciona un pequeño resto de placer que nos da una migaja de lo que nos gustaría. Imaginando que somos ricos, que seducimos a las personas más bellas, sentimos un gusto que el disgusto de ser sólo fantasías no acaba de eliminar y que puede convertirse en deleitoso manjar para satisfacer necesidades que esta forma engañosa nunca realmente será completa, pero que a base de engaño tras engaño, fantasía tras fantasía nos hace sentir el sueño tan real que casi lo podemos creer.
Lo que nos gustaría hacer, lo que en ensueños nos prometemos, lo que según nuestros cálculos inflados seguramente nos pasará puede hacernos correr tanto en el tiempo que disfrutemos precipitadamente de lo que todavía no somos, y ello nos prepara mal para el naufragio de nuestros ilusiones durante el transcurso despiadado de la vida. Este tropiezo no le sucede a quien su mirada alcanza al escalón de arriba sólo cuando ha mirado bien que ha subido el actual.
El problema del pseudólogo es que para mentir tanto y que no se note ha de hacer lo mismo que un actor que representa un personaje y quiere resultar creíble: esforzarse tanto, como si uno fuera esa persona inventada, que realmente uno se confunda y olvide de quien es realmente.
El personaje suplanta al yo, con lo que su personalidad se instala en una base inauténtica muy peligrosa, porque los halagos, impresiones y valoraciones que arranque a los demás con sus tretas, en realidad nunca los podrá saborear, porque sabe que no están dirigidos al Yo autentico, sino al falso, con lo cual no logra sentir lo que le gustaría sentir: sus dobles vínculos impiden que los placeres le lleguen.
Como la sed de mérito nunca se sacia por este procedimiento cada vez está la persona más descarriada e insatisfecha y más encuentra motivos para curarse con la medicina que le agrava.
Lo que debe plantearse el mentiroso es su misterioso desánimo, la progresiva languidez que simular produce en él. Su afán de caer bien produce el efecto contrario de que los demás se decepcionen, se sientan despreciados y se disgusten, generando una profunda desconfianza muy difícil de superar (piénsese por ejemplo lo difícil que es olvidar que tu pareja te ha engañado, o te miente sistemáticamente).
La cura del mentiroso es sustituir la mentira por la búsqueda de la excelencia. Reconociendo su necesidad de brillo y atracción dedicarse con firmeza a mejorar sus méritos verdaderos (profesionales, de cultura, relaciones interesantes, etc.) con suficiente persistencia (porque si ha caído en la mentira es por impaciencia) y seguridad (garantizando con pruebas evidentes las suposiciones).
Jugar limpio, ser naturales, es el mejor camino para ser aceptados por los demás. Lo primero es que nos acepten aun siendo humildes y mediocres. Una vez conseguida esta aceptación básica entonces se pueden intentar el asalto al mérito, que ya no será un mérito agresivo (de esos que aunque la persona valga mucho nos da igual porque nos cae antipática) sino un afán de darnos más, de buscar una mayor cualidad, de jugar más fuerte, una activa entrega para participar, colaborar, sugerir y animar la vida familiar, los equipos de trabajo, los grupos de amigos o la excelencia profesional.

viernes, 27 de junio de 2014

EL AUTOCONTROL


El autocontrol es una de las fortalezas de la Psicología Positiva, ubicada dentro de la virtud moderación.

Podríamos definirlo como la capacidad de poder controlar nuestros comportamientos, emociones, deseos, es la habilidad de postergar el placer inmediato con el propósito de obtener un beneficio mayor en el futuro.

Gracias a nuestra corteza prefrontal de tamaño grande nos separamos de los animales y de nuestros antepasados, esto nos ayuda a no ceder siempre ante nuestros impulsos, a evaluar y planificar nuestras reacciones. Somos capaces de desarrollar el poder de la voluntad y la sabiduría.

Cuando somos capaces de manejar nuestros caprichos e ignorar nuestras emociones negativas logramos mantenernos enfocados en nuestras metas más elevadas. Debemos ser conscientes de cuáles son los disparadores de nuestros hábitos nocivos, usualmente pueden ser el stress o el aburrimiento. Es mucho más sencillo para nosotros calmarnos con algo que nos distraiga momentáneamente, pero debemos ser cuidadosos con las distracciones que buscamos, no sea que nos convirtamos en adictos de dichas distracciones.

Entrenar a nuestro cerebro para adquirir un mayor autocontrol requiere de tiempo, disciplina y paciencia. El primer paso sería ser conscientes de cuándo estamos inmersos en sentimientos negativos, esos disparadores individuales que nos empujan a la satisfacción inmediata. Si nuestra mente está agobiada, preocupada, nos resultará muy dificultoso mantenernos concentrados. Es por eso que es de vital importancia mantenernos relajados, enfocarnos específicamente en la tarea que estamos realizando, un paso a la vez.

Un mal hábito debemos reemplazarlo por uno bueno, tenemos que hacer un ajuste en nuestro estilo de vida y cultivar un nuevo ser. Seamos conscientes de que el cambio no es sencillo y vamos a enfrentarnos a ciertos deslices los cuales deben ser perdonados con amor. El apoyo emocional de nuestro entorno puede ayudarnos mucho, así que no temamos pedir ayuda o acercarnos a alguien para que nos facilite un poco el camino hacia el cambio.

Nuestro autocontrol es como un músculo, pero evitemos sobre exigirlo, ya que se agotará demasiado rápido sino somos cuidadosos. Para poder empezar a practicar el autocontrol lo mejor que podemos hacer es establecernos metas pequeñas y a medida de que logremos sentirnos cómodos con esos pequeños cambios, intentar alcanzar cambios más grandes.

Recuerden, lento pero seguro.

Seamos comprometidos con el cambio que queremos hacer. Cualquiera sea la meta que nos propongamos debemos hacer un pacto con nosotros mismos, esto es algo que debemos y queremos cumplir, que habrá consecuencias negativas sino lo logramos. A veces tenemos éxito en ser disciplinados en un área específica de nuestra vida y fallamos en otra, sin embargo, podemos contagiar esa disciplina hacia otro sector. Si somos buenos concentrándonos en nuestro trabajo, quizás podamos ser buenos para seguir una dieta, por ejemplo.

Cada vez que la tentación golpee a nuestra puerta, esperemos cinco minutos antes de escucharla. Quizás si nos damos el tiempo suficiente la misma desaparezca antes de que arruine nuestros planes.

La fuerza de voluntad lamentablemente no es un manantial inagotable, ya que debemos hacer un esfuerzo consciente para que la misma sirva a nuestros propósitos. Al refrenar nuestros impulsos y deseos estamos agotando nuestra fuerza, por eso sería apropiado no sobrecargarnos ni sobre exigirnos, planear con anticipación y evitar dejar las cosas para último momento.

La meditación es una buena aliada para mejorar nuestro autocontrol. Centrar nuestros pensamientos, al menos unos minutos al día, logra que seamos más eficaces a la hora de controlar nuestras acciones.

Vivamos el momento presente y no idealicemos el futuro. A veces caemos en la trampa de esa hermosa ilusión donde mágicamente un día todo será mejor y en realidad para mejorar nuestro futuro nada mejor que tomar buenas decisiones desde el ahora. Somos el producto de acciones pasadas, centrémonos en el aquí y ahora, un paso a la vez, para pulir nuestros defectos.

Toleremos la frustración, aprendamos del fracaso, entendamos que las cosas no siempre salen exactamente como esperamos.

Busquemos soluciones alternativas en lugar de castigarnos; de esa manera vamos a sentirnos más en control y nuestra autoestima mejorará increíblemente.

ESTALLIDO EMOCIONAL




El estallido emocional

Es importante reconocer las reacciones que nos provoca en el cuerpo cada una de las emociones, y también establecer su origen, pues como se verá a continuación, nos permiten reconocer los llamados 'secuestros del centro emocional' o 'estallidos emocionales'.

Todos hemos tenido, tenemos y tendremos reacciones extremas que no se encuentran bajo nuestro control, a esto se le conoce como 'estallido emocional'. Es en esos momentos cuando, por poner un ejemplo, el centro emocional del cerebro (tema que veremos muy pronto) rige al centro racional.

Estos pueden ser tanto momentos de crisis (una pérdida, una agresión, un susto) como de gran disfrute (una buena noticia, un beneficio inesperado, el encuentro con un ser querido, etcétera.).

Normalmente, cuando entra un estímulo a través de nuestros sentidos, la información pasa al tálamo (una región primitiva del cerebro), donde se traduce neurológicamente, y la mayor parte ella pasa después a la corteza cerebral, donde funciona nuestra parte lógica y racional. Es la corteza quien se encarga de tomar la decisión ante el estímulo sensorial.

Sin embargo, no toda la información pasa en forma directa del tálamo a la corteza. Una parte más pequeña de la información pasa directo del tálamo al centro emocional, lo que permite que tomemos una decisión instantánea e instintiva antes de que nuestra parte racional logre procesar la información.Esta relación instantánea y automática entre el tálamo y los centros emocionales es la que origina el "secuestro emocional" o "estallido emocional", y el resultado es que actuamos antes de pensar, a veces para beneficio nuestro y otras para perjuicio nuestro.

Así, el cerebro, la corteza racional, no puede ejercer control cuando se presenta una emoción extrema. Lo que sí puede determinar es cuánto va a durar dicha emoción.
En los estallidos emocionales se producen también fenómenos expresivos como gritos y sollozos. Se perturba el tono afectivo habitual, se altera el ritmo de los pensamientos y se pierde, en algunos casos, el control de los actos.

En las emociones muy violentas, se liberan los sentimientos reprimidos, reaparecen modos primitivos donde el sujeto puede expresar palabrotas y hasta realizar gestos brutales.

jueves, 26 de junio de 2014

LEY DE ATRACCION La que os debía de ayer)



La Psicología Positiva es usualmente asociada al pensamiento positivo o la ley de atracción, si bien son respetables todas aquellas personas que lo practiquen, suele traer problemas confundir una ciencia y una corriente psicológica con metodologías que lamentablemente no siempre son llevabas a cabo con profesionalismo.

En un excelente artículo publicado en Psychology Today, Farber nos habla de cómo la ley de atracción nos incita a pensar en todo lo que deseamos y que esos pensamientos positivos atraerán cosas buenas en nuestra vida.

Si fuera tan sencillo todos tendríamos que tener un éxito del 100% en esta noble tarea, sin embargo, varias son las personas que se encuentran decepcionadas al ver que no funciona. Los autores de la temática proponen diversas teorías para saltar estos inconvenientes y aún así solamente el 1% de las personas parecen ser realmente exitosas con este método.

Farber es contundente al plantear que para él ley de atracción no existe, que los criterios detrás de esto están basados en pseudociencia y meras suposiciones, es así que utilizando la psicología plantea un nuevo concepto llamado por él el principio de atracción.

Este principio está relacionado con la psicología positiva, las neurociencias y la persecución de metas. Sí es comprobable que cuando pensamos de una manera positiva vamos a vivir experiencias más placenteras, involucrarnos con personas que nos aporten positivamente y tener la fortaleza y perseverancia para concretar nuestras metas.

Las personas optimistas son más exitosas, son más saludables y altruistas, se enfocan en las cosas que sí pueden controlar. Son quienes se focalizan más en sus metas y por lo tanto filtran información de manera selectiva para acercarse a lo que realmente quieren.

Se enfocan tanto en el proceso como en el resultado, lo cual las prepara de una manera más eficiente a la hora de tomar decisiones y ejecutar planes.

Este principio no tiene nada de mágico, es un fenómeno comprobable que nos invita a tener un rol activo en nuestra vida y que elijamos pensamientos y actitudes positivas a la hora de lidiar con nuestras circunstancias.

No debemos perder el tiempo en encontrar la perfección, sino en simplemente actuar una vez que hayamos analizado un plan. A esta visión le sumo que la autosugestión tiene un poder increíble en nuestra mente, cuando realmente nos auto convencemos de algo, vamos a hacer todo lo posible para que ello se cumpla, lo que está relacionado con el concepto de profecía autocumplida.

SER LOCO ES ESTAR CUERDO


¡El mundo ha conocido locos tan hermosos! De hecho, todos los grandes hombres del mundo han sido un poco locos, locos ante los ojos de la masa. Su locura residía en que no eran desgraciados, no sufrían de ansiedad, no temían a la muerte, no se preocupaban por trivialidades.

Vivían cada momento con totalidad e intensidad, y a causa de esta totalidad e intensidad, su vida se convirtió en una hermosa flor, estaban llenos de fragancia, amor, vida y risa. Pero esto hiere a los millones de personas que te rodean. No pueden aceptar la idea de que hayas conseguido algo que ellos no lograron; intentarán de todas las formas convertirte en un miserable. Su condena no es más que un esfuerzo por hacerte infeliz, por destruir tu danza, por arrebatarte tu alegría, para que así, puedas volver al rebaño.

Uno tiene que armarse de valor, y si la gente dice que estás loco, disfruta de la idea. Diles: "Tienes razón; en este mundo, sólo la gente loca puede ser feliz y alegre. Yo he elegido la locura con alegría, felicidad, y danza; vosotros habéis elegido la cordura con infelicidad, angustia e infierno. Nuestras elecciones son diferentes. Sed cuerdos y seguid siendo miserables; dejadme solo con mi locura. No os ofendáis; yo no me siento ofendido por todos vosotros; tanta gente cuerda en el mundo y yo no me siento ofendido".

Es cuestión de muy poco tiempo... Una vez que te hayan aceptado como loco, ya no te molestarán; entonces podrás salir a plena luz con tu auténtico ser, podrás abandonar todas tus falsedades.

Toda nuestra educación crea una división en nuestra mente. Tenemos que mostrar una cara ante la sociedad—ante la masa, ante el mundo—que no es necesariamente nuestra verdadera cara; de hecho, no debe serlo. Tienes que mostrar la cara que la gente aprecia, la que gusta a la gente, la que es aceptable para ellos, para sus ideologías y sus tradiciones; y debes guardar para ti mismo tu rostro original.

Esta división se vuelve insalvable porque la mayor parte del tiempo lo pasas entre una multitud, reuniéndote con gente, relacionándote con gente; raramente estás solo. Naturalmente, la máscara se vuelve cada vez más y más parte de ti, más aún que tu propia naturaleza.

Y la sociedad crea en todo el mundo un miedo, el miedo al rechazo, el miedo a que alguien se ría de ti, el miedo a perder tu respetabilidad, el miedo al qué dirán.

Te tienes que adaptar a toda clase de gente ciega e inconsciente, no puedes ser tú mismo. Esta es nuestra tradición básica en todo el mundo, hasta ahora a nadie se le permite ser él mismo.

En el momento en que el otro está ahí, te preocupas menos de ti; lo que más te interesa es la opinión que tendrán de ti. Cuando estás solo en tu baño, te vuelves casi un niño, a veces haces caras raras frente al espejo. Pero, si de pronto te das cuenta que un niño te está mirando por el ojo de la cerradura, inmediatamente cambias. Vuelves a ser el ordinario y viejo ser que eras: serio, circunspecto, como la gente espera que seas.

Y lo más sorprendente es que tú temes a esa gente y ellos te temen a ti: todo el mundo tiene miedo de todos los demás. Nadie se permite mostrar sus sentimientos, su realidad, su autenticidad y todo el mundo quisiera hacerlo, porque seguir reprimiendo su rostro original es un acto suicida.

Tu responsabilidad es únicamente hacia tu propio ser. No vayas en contra de él, porque ir en su contra es suicidarte, es destruirte a ti mismo. ¿Y cuál es la ganancia? Incluso si la gente te respeta y cree que eres un hombre muy sobrio, respetable y honorable, todo esto no va a nutrir tu ser; no te va a dar una mayor percepción de la vida y su tremenda belleza.

Estás solo en el mundo: has venido solo al mundo, estás solo aquí y solo dejarás este mundo. Todas tus opiniones quedarán atrás; únicamente te llevarás contigo tus sentimientos originales, tus experiencias auténticas, incluso más allá de la muerte.

Ni siquiera la muerte puede quitarte tu danza, tus lágrimas de alegría, la pureza de tu soledad, tu silencio, tu serenidad, tu éxtasis. Lo que la muerte no puede quitarte es el único y verdadero tesoro. Y lo que cualquiera te puede quitar no es ningún tesoro; simplemente estás siendo engañado.

Tu única inquietud debe ser ésta: cuida y protege aquellas cualidades que puedas llevar contigo cuando la muerte destruya tu cuerpo, tu mente, porque esas cualidades serán tus únicas compañeras. Son los únicos valores reales y únicamente la gente que los alcanza, vive; sólo ellos.

Los demás solamente fingen vivir.

martes, 24 de junio de 2014

EL MIEDO ES UN MENTIROSO


Se nos instala adentro sin darnos cuenta.

Hasta hace un momento no dudábamos… teníamos ganas de ir
allí, llamar a aquel o aquella, comprar esto o lo otro y lo mejor…
creíamos que sí, que valía la pena…

y de pronto… nos quedamos quietos
y empezamos a hacer números…
que en realidad es demasiado caro para lo que vale o lo que lo
voy a usar, que en realidad él o ella uno nunca está seguro que sean como
uno cree que son y menos que sean los que uno necesita
y así… siguen las cuentas y ese movimiento que uno estaba
empezando se detiene

y por supuesto… cuando uno se queda quieto en la vida todas
las cuentas cambian, para qué tomar el riesgo, el gasto, el
esfuerzo si por ahí no es seguro, no es negocio, nos desilusionan
ahí aparece la mentira
de creer que no importa…
si así estoy bien, bueno, no estoy tan mal, a lo mejor enseguida
o después algo pasa y no hace falta hacer esto o aquello
la mentira es siempre la misma
quedarnos quietos, esperar otro momento mejor (si viniera
volverá a suceder lo mismo)

Entonces digo… quizás el miedo tenga razón pero… no le crea
que la razón, la desilusión, el mal negocio si suceden…
sucedan ahí
cuando ud. cree que si, cuando ud. se está moviendo
que lo sorprenda el no.

Matías (un nombre supuesto) es un avaro emocional
se cuida de sus emociones, evita que ellas crezcan, lo sorprendan,
le reclamen más. Es de los que prefiere los sentimientos suaves,
los acuerdos obvios, las respuestas pacíficas, los reclamos
razonables. Será que lo aprendió de su mamá, él era el hijo
preferido, y ella siempre decía…” para qué más, para qué nuevo,
así alcanza “

Matías no se arriesga a pedir en el restaurante lo que nunca
probó en su casa, tampoco es de los que alzan la voz primero
que nadie para quejarse ni menos que menos aplaude cuando
todavía la sala está en silencio
sonríe, apenas, no quiere ser malinterpretado

Matías jamás supo cómo era eso del miedo, cómo saberlo
si siempre se detiene mucho antes del borde

Yo creo que Matías
tiene ganas, como todos, de mucho más
pero…sólo… no, para Matías, ya lo dijimos, sólo es demasiado
así que prefiere seguir en la vida con su miedo
ese miedo del que nunca quiere enterarse

Que es el miedo de Matías

O no… Es Matías que es puro miedo.

lunes, 23 de junio de 2014

LA VIDA NOS PONE METAS


La vida nos pone metas y a veces pueden faltar fuerzas para luchar y seguir hacia adelante, pero es imprescindible que te mantengas fuerte emocionalmente para que puedas seguir avanzando en la vida y poder conseguir una bonita felicidad interna que se verá reflejada en tu actitud, en tus actuaciones y de forma directa, en tu entorno más cercano.

¿Quieres saber cómo? Sigue leyendo porque en este artículo quiero explicarte algunas claves.

Tus preocupaciones no son parte de ti

No te identifiques con las preocupaciones que te acechan.

Piensa que son muchas las veces que las preocupaciones no son otra cosa que cavilaciones que no van a ninguna parte en lugar de reflexiones constructivas que puedan ayudarte a mejorar.

Las preocupaciones sólo son un error de enfoque, así que cambia la perspectiva y mira todas las oportunidades que tienes en tu mano.

La adversidad existe

Y es algo que debes tener en cuenta y asimilar. Las cosas no siempre son como a uno le gustaría aunque en otras ocasiones parezca que todo viene de forma favorable. Si hay momentos en que la vida deja de sonreírte deja de hacerte la víctima y mantén tu fortaleza interior.

No quieras abarcarlo todo

La necesidad de tenerlo controlado sólo hará que te estreses, porque es una tarea que jamás se acabará puesto que después de un asunto siempre vendrá otro. Es por eso que la impaciencia es tu peor enemigo.

Es posible que un problema te “secuestre” emocionalmente y sólo pienses en ello, pero tu vida no depende de eso, por ello te aconsejo que lo midas de 0 a 100 y verás como no superará los 20 puntos.

Los problemas son parte de la vida

Nadie tiene todas las respuestas a todo, y casi siempre se aprende por el camino.
Pero lo más importante es desarrollar la confianza en ti mismo puesto que sólo así podrás asimilar que habrán respuestas que no tengas la respuesta nunca y no pasa nada.

Ten los problemas como retos, como aprendizajes que la vida te va poniendo. No te preocupes que con tu fuerza, podrás con todo.